lunes, 13 de julio de 2009

Domótica: tecnología doméstica


La domótica hace realidad el sueño de una casa automatizada. En Córdoba hay experiencias en edificios y viviendas particulares.

Cuando la casa está vacía, una luz se enciende simulando presencia. Si el pasto está seco, comienza a funcionar el riego de manera automática. Ante un descenso de la temperatura, las ventanas se cierran solas. Lo que hasta hace un tiempo parecía cosa de ciencia ficción, se está haciendo realidad de la mano de la domótica, que puede ser entendida como el conjunto de sistemas y tecnologías que permiten automatizar una vivienda.

La domótica no es un servicio ni un producto, sino la integración de las tecnologías existentes para obtener beneficios en materia de confort, seguridad, comunicación y ahorro energético. "Si bien parece algo muy complicado, en definitiva de lo que estamos hablando es un de un conjunto de cosas simples. Se trata de usar la tecnología aplicada al hogar para vivir mejor", subraya Fernando Salonia, dueño de AutomaLatina, una de las primeras marcas cordobesas que incursionó en este campo.

Un sistema domótico actúa sobre los aparatos y sistemas eléctricos de la casa de acuerdo a la información que registran los sensores y la interacción de los usuarios. Se aplica para el control de iluminación, climatización, puertas, ventanas y persianas, riego automático, aparatos eléctricos y gestión de la electricidad.

Automatizar una vivienda o domotizarla significa dotarla de "sentidos" para que ésta pueda responder a determinados estímulos. Por ejemplo, que la casa abra o cierre sus ventanas según el horario y estado del tiempo, que se iluminen habitaciones según zonas o necesidades, o que cualquier habitante pueda monitorear la vivienda desde Internet.

Aunque la domótica parece cosa del futuro, lo cierto es que la mayoría de las viviendas y edificios ya cuentan con alguna experiencia de automatización, como el ingreso mediante tarjeta, los sensores de incendio y los sistemas de cámaras de video. El ingeniero electrónico Eduardo Salonia, proyectista de edificios inteligentes, distingue tres niveles de desarrollo domótico. El primer nivel incluye las aplicaciones mencionadas anteriormente, vinculadas a la seguridad.

En un segundo momento, aparecen las aplicaciones para el ahorro energético y el cuidado ambiental. "Este punto interesa especialmente a las empresas. Ningún empleado se pone a pensar que hay luces prendidas en lugares donde no hay nadie, o que está funcionando el aire acondicionado en un salón vacío. Por eso tiene que haber alguien o algo que tome decisiones respecto a la energía que se está derrochando. Un sistema domótico lo puede hacer", puntualiza Salonia.

En el tercer nivel están las prestaciones pensadas para el confort de los habitantes, como la aplicación de sistemas de audio multiroom para ambientar todas las habitaciones de la casa sin tener que instalar voluminosos equipos.

Salonia insiste en destacar que construir con visión de futuro es esencial para que los dueños de viviendas puedan optar en algún momento por implementar un sistema domótico.

Inteligencia hogareña

En un primer momento, la domótica encontró su campo de aplicación en edificios y construcciones de grandes superficies. En la actualidad, el público objetivo comienza a expandirse. "Si bien se trabaja mucho con las empresas constructoras, hoy en día se está teniendo llegada a muchas viviendas, sobre todo en los countries de zona norte. En las casas de familia, el requerimiento suele venir por el lado del confort", apunta Santiago Oliva, titular de la firma Advance. El ingeniero destaca que las aplicaciones vinculadas a la seguridad también encuentran adhesión entre los propietarios de viviendas.

Salonia, de AutomaLatina, menciona que los sistemas domóticos no sólo están preparados para trabajar sobre la seguridad hacia terceros o intrusión al hogar, sino también sobre la seguridad personal. "Por ejemplo, el sistema te puede avisar que tu niño se cayó a la pileta o que hay un exceso de monóxido de carbono en el ambiente", apunta.

"Una situación vivencial: llegás a tu casa, la vivienda reconoce tu auto y hace lo que llamamos una escena de bienvenida, es decir, prende las luces y abre el portón. Ponés el dedo sobre un dispositivo y al reconocer tus huellas dactilares desactiva las alarmas. Otro caso: cuando estás ausente, la casa hace simulación de presencia. Esporádicamente prende las luces de algunas zonas, baja las persianas, emite algún ruido, voces", ilustra Salonia, cuya firma interviene en la construcción de Capitalinas, en Humberto Primo y Cañada, y el edificio de la Federación Argentina de Trabajadores de Luz y Fuerza en Buenos Aires.

¿Pero qué sucede con los precios? Según Oliva, el presupuesto para un sistema domótico representa del 8 al 10 por ciento del valor de la casa. Sin embargo, los especialistas insisten en que se trata de una inversión a futuro. "Por cada dólar invertido en domótica, se suman 3 dólares más al valor de la vivienda. Hacer una casa de mediana o alta gama sin pensar en domótica es como comprar un auto de mediana gama sin aire acondicionado", ejemplifica Salonia.

Para los especialistas, la construcción que no contempla el avance de las tecnologías ni pretende su integración resulta poco estratégica y visionaria. Dado que adaptar una vivienda tradicional a la domótica no resulta sencillo, es necesario que los constructores contemplen, al menos, la realización de canalizaciones especiales para que en el momento que el propietario opte por domotizar su vivienda, pueda hacerlo.

"Las construcciones tienen que estar pensadas para que los usuarios puedan hacer una actualización de la domótica, sumar funciones de control de energía, para el confort, etcétera. Hay que estar preparados para el futuro verde y la vida digital", cierra el ingeniero Salonia.

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