miércoles, 9 de febrero de 2011

Un hogar eficiente y sostenible gracias a la domótica

Casa sostenibleControlar la iluminación o la climatización de tu vivienda desde el móvil o un mando es el presente de muchas casas. La domótica ha expandido las cotas de confort pero, sobre todo, ha facilitado el camino hacia un hogar sostenible.

Empezó tímidamente en la segunda mitad de la década de los 70 como un artículo de lujo destinado a crear los edificios inteligentes que pueblan en la actualidad nuestras ciudades. No hace tanto, la domótica irrumpió en el hogar como un sistema automatizado que permitía al usuario gestionar y controlar, desde un único punto, gran parte de los aspectos de su vivienda: desde los sistemas de seguridad hasta el riego del jardín. Tan sólo basta un mando, el ordenador, el portátil o incluso el móvil.


Casas sensibles

Como todo avance tecnológico, la domótica ha mejorado y multiplicado sus servicios. Hoy en día, el sector habla de casas que sienten, es decir, viviendas equipadas con sensores capaces de apagar las luces al comprobar que ha aumentado la luz natural o bajar la calefacción cuando el sol calienta en invierno o aumenta el nivel de ocupación.


Opciones para todos los bolsillos

El tiempo no sólo ha hecho que estos sistemas sean más avanzados, sino también más competitivos, Así, cada hogar puede acceder a sus beneficios sin realizar una inversión desmesurada. Hoy por hoy, hay soluciones para casi todo tipo de vivienda y bolsillo.

La inversión inicial, según los indicadores, resulta amortizada a medio plazo con el ahorro económico que implica la instalación de sistemas domóticos. Más allá de este ahorro, la domótica contribuye definitivamente a logar un hogar más eficiente y sostenible, optimizando el consumo de electricidad, agua, energía y combustible (gas natural, gasóleo...). Se pueden obtener ahorrar energéticos de entre un 20% y un 30%.

Dos ejemplos prácticos, luz y climatización


Iluminación:

La domótica permite despreocuparse por el interruptor de la luz cuando abandonas una estancia de la casa o te vas de vacaciones. Los sensores se encienden y apagan en función de la presencia de personas en habitaciones y la luz natural que entra del exterior. Sin embargo, el control de la luz puede ser mucho más: subir o bajar los toldos, abrir las cortinas o subir las persianas para aprovechar la luz solar... La domótica basada en sensores aprovecha todos los factores a su alcance para minimizar el gasto eléctrico.


Climatización:

Al igual que la temperatura exterior, varía a lo largo del día, la domótica puede variar la de tu propia casa. Más allá del ajuste del aire acondicionado o la calefacción en los momentos en los que no estás en casa, los sistemas de domótica pueden llegar a adaptar la climatización a la temperatura exterior, la hora del día, la zona de la casa. Además, puede controlar la apertura y cierre de las ventanas para favorecer la climatización natural.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Esperando el "boom" de la domótica

Durante años se ha estado especulando sobre el momento en que se produciría el esperado “boom” en el mercado de la domótica. Hace unos días tuve ocasión de leer algunas reflexiones al respecto y, aunque se ponían encima de la mesa en pleno años 2011, parecían sacadas de hace unos cuantos años atrás.

Erróneamente, la esperanza en el momento del “boom” de la domótica se asigna a todos los participantes en este mercado. Cuando digo a todos, quiero decir absolutamente a todos y cada uno de las empresas o personas que de algún modo se relacionan con este sector. Nada más lejos de la realidad.

No es justo negar que esta ilusión fue mantenida años atrás por un porcentaje importante de los actores del mercado, si bien, no era una opinión unánime más puede decirte que en parte tendía a ser mayoritaria.

Con el paso del tiempo, y aún antes de aparecer el estallido de la burbuja inmobiliaria, esta mayoría que confiaba en el “boom” domótico fue conviertiéndose en una corriente minoritaria y, puede decirse, a día de hoy, que los profesionales relacionados con la domótica en este país no cuentan con que se produzca esa situación.

Por tanto, discrepo profundamente con el análisis que tuve ocasión de leer pues partía de unas premisas completamente falsas, las que decían que los actores, a día de hoy, los actores del mercado siguen esperando ese momento.

Mi percepción es que, en la actualidad, las empresas y profesionales de la domótica apuestan por un crecimiento sostenido en el tiempo, cuidando muchos los pasos que se dan para que, a pesar de que sean más lentos, sean a su vez más firmes y permitan dar el siguiente con la suficiente confianza de seguir avanzando.

Las empresas fuertes basan su crecimiento en estrategias sólidas y no juegan al azar, esperando que un golpe de fortuna les propulse a unos resultados estratosféricos originados por un golpe de suerte. Esto es más propio de pequeñas empresas que, al calor del “marketing” y de la capacidad de generar negocio de los grandes puedan repartirse una parte del pastel. Si el pastel es grande ganan mucho, si el pastel es enorme se hacen ricos.

El “marketing” puede ayudar, y de hecho lo hace, a fomentar el consumo o la demanda de un producto o servicio pero jamás puede garantizar un éxito y mucho menos que este sea considerado por medio de un “boom” o incremento vertiginoso (e irracional posiblemente, de las ventas).

Tuvimos un “boom” inmobiliario y todavía sufriremos por mucho tiempo sus consecuencias. No son buenos.

Pero si hablamos de “marketing” todos somos libres de invertir nuestro dinero en promocionar nuestros servicios o productos, incluidos los blogs de medio pelo como el que están ustedes leyendo. Servidor podría invertir ingentes cantidades de dinero (las cuales no poseo) para promocionar el blog y de paso, nuestras actividades y el producto o servicio (domótica) de forma que en un período razonable de tiempo esa inversión tuviera un retorno, de modo que todo se tradujese en un beneficio económico para quien aquí escribe. Lo que ocurre es que la inversión en “marketing” puede llegar a considerarse una apuesta de riesgo porque en ningún lugar está escrito que esas ganancias tengan que ser ciertas.

También puedo quedarme esperando a que sean otros quienes carguen con esa inversión en marketing, de modo que sean ellos quienes muevan el árbol mientras me limito a que las nueces vayan cayendo y arrimarme para ver si consigo recoger algunas. Y si todo esto se concreta en ingentes cantidades de personas moviendo los árboles puede que podamos hablar de un “boom” de nueces por el suelo, con lo cual con toda seguridad podremos recoger sacos y sacos de nueces y engordaremos nuestras cuentas corrientes.

Puedo quedarme esperando, por supuesto. Lo que no es ético es criticar que no sean otros quienes muevan los árboles. A Dios rogando y con el mazo dando.

Mi reflexión es que el mercado de la domótica seguirá creciendo moderadamente en los próximos años. En ellos veremos qué empresas crecen, cuales desaparecen y asistiremos a la irrupción de otras nuevas con propuestas alternativas a lo que conocemos ahora, con nuevas ideas y planteamientos comerciales.

También deberemos estar atentos a la evolución de la forma en que los diferentes actores toman parte en la misma.

Es difícil pero veo complicado que se consolide el papel del integrador residencial porque el enfoque desde el comienzo está completamente equivocado en el 90% de las empresas que se dedican a ello.

Falta saber el grado de implicación que tendrán los prescriptores como despachos de arquitectura y oficinas de ingeniería en el desarrollo del sector. Tienen una llave importante que todavía no han usado.

Desde luego que uno de los actores más importantes en los próximos años será el del instalador electricista, quizás el mayor rival del integrador residencial, quien busca su hueco a costa principalmente de aquel y rivalizando en numerosas ocasiones.

El hogar digital, que no la domótica, si que parece haber recibido un gran impulso en los últimos años. La domótica, en lugar de liderar esta revolución dentro de la vivienda se verá relegada a subirse a este tren si quiere tener cierta relevancia en las decisiones del usuario a la hora de las dotaciones de su lugar de residencia.

Las administraciones, por su parte, dudo mucho que sean claves en el desarrollo de la domótica. Reconozco que muchos agentes del mercado están ansiosos por una normativa que imponga el uso, en mayor o menor medida, de estas tecnologías. Mi postura en este asunto es clara, no se debe esperar que una decisión de un ministerio o unas subvenciones fomenten el uso de ningún producto, servicio o recurso pues ha de ser las necesidades de los usuarios las que impongan su criterio en un sentido u otro. Si obligamos a usar domótica no habremos ganado la batalla, si mantenemos artificialmente un mercado a base de subvenciones su vida será corta, tanto como sea otro gobernante quien las elimine.

Queda el tema de enfocar la domótica hacia el ahorro energético. Parece que en esta situación de crisis todo lo que represente un consumo responsable de los recursos merece tener ser escuchado. Indudablemente que domótica puede significar ahorro en un gran número de casos pero, no nos confundamos, domótica no equivale a ahorro. En una vivienda unifamiliar, la domótica puede ayudar a gestionar más eficazmente el consumo de la energía disponible pero ello, y fácilmente es rebatido, no implica que la instalación sea amortizable en un período de vida corto. Es más, en ocasiones la inversión es irrecuperable si no ponemos en valor el confort que puede ofrecer a quienes disfrutan de ella.

Si esto lo trasladamos a una vivienda en altura de tipo medio ¿dónde queremos provocar un “boom” de la domótica?. La rentabilidad energética de una instalación de este tipo viene en un edificio terciario (hotel, oficinas,…). La observación es interesante pues conviene clarificar las cosas.

Conclusión, vayamos poco a poco y no tengamos tanta ansia por morir de éxito.

martes, 1 de febrero de 2011

Intalaciones e-léctricas y domótica.

Alfredo Villalba , Director de INMOMATICA, habla de un panorama alentador para la domótica. Instalaciones e-léctricas con domótica , futuro perfecto para el instalador.

Cuando el sector inmobiliario sigue tirando para abajo de todo lo que le rodea y frena de manera injusta el desarrollo de las actividades y profesiones que están vinculadas a la vivienda, una serie de circunstancias positivas hacen que la domótica y sus tecnologías asociadas despeguen de nuevo.

Alfredo Villalba. INMOMATICA, Domotica

Los periodos de crisis, y no es el primero que nos toca vivir, son periodos de reflexión y momentos donde surgen nuevos negocios y oportunidades. Puestos a buscar la parte positiva, no de la crisis, ya que las crisis no tiene nada de positivo, pero sí de la situación, podríamos hacer una parada y repasar una serie de temas que sin duda alguna nos van a hacer afrontar el futuro inmediato con mayor seguridad y con mas información de calidad que hace algo menos de 10 años.

En esos años, en los que todo valía, cuando se construían cientos de miles de viviendas y aquí había trabajo para todos, y además en exceso, se cometieron una serie de graves errores, fruto de una situación irreal que nos impidió desarrollar nuestros sectores de una forma ordenada. El primero fue la falta de tecnologías estándar.

Cualquiera construía un sistema domótico de “andar por casa” porque había promotores que lo compraban sin más motivo que anunciar que su promoción tenia domótica (eso sí, invirtiendo lo mínimo en el sistema), error que lo pagaba el comprador de la vivienda y el propio promotor. Tampoco había personal formado para llevar a cabo las instalaciones de estos sistemas tan “novedosos”. En realidad, el exceso de trabajo impedía a los profesionales de la instalación formarse y certificarse en las nuevas tecnologías. Integradores e instaladores no se ponían de acuerdo y se duplicaban trabajos, costes y equipos, encareciendo innecesariamente el valor de las instalaciones domóticas haciéndolas poco atractivas para los usuarios.

Por otro lado, los arquitectos, ingenierías y empresas instaladoras tampoco definan exactamente los proyectos, complicando innecesariamente la puesta en marcha y el mantenimiento de este tipo de instalaciones. Además, las propias normativas no han contemplado la incorporación de las nuevas tecnologías (aunque ya lo están haciendo) y esto dejaba a los sistemas sin un procedimiento para su operación y mantenimiento que tampoco ha generado la confianza deseada por parte de usuarios y prescriptores.

instalacion-electrica domotica INMOMATICA

Y por ultimo, una falta de servicio postventa eficaz fue la puntilla para hundir a la domótica y a los nuevos sistemas que tan a “bombo y platillo” iban a cambiar nuestras vidas.

Y llegó la crisis, y con ella todo esto se complicó aun más. La consecuencia es que ya apenas se hacen casas y edificios en los que incorporar todos estos sistemas. Pero, en cualquier caso, cuando pase este ciclo llegará el día en que ningún edifico ni vivienda se construya sin tecnología y sin sistemas domóticos.

Ese día está a la vuelta de la de la esquina y la tecnología, en ningún caso, será opcional, como lo ha sido hasta ahora, será instalada como un elemento constructivo mas. En la próxima generación de promociones inmobiliarias la domótica vendrá de serie. Es por eso que se presenta un panorama absolutamente esperanzador y lleno de oportunidades para el instalador electricista de “última generación”.